Es un libro corto, casi se lee en una tarde. Cuatro personajes en un laberinto buscando queso.
Dos ratones Fisgón y Escurridizo y dos personas pequeñitas,
Hem y Haw. Un día el queso desaparece. Los ratones salen a
buscar más sin pensarlo dos veces, sin drama, sin lamentos. Los otros dos se quedan parados,
quejándose, esperando que el queso vuelva solo, convenciéndose de que alguien tuvo la culpa.
Al final, Haw decide moverse. No es fácil para él, tiene miedo, duda, mira atrás.
Pero va escribiendo en las paredes del laberinto lo que va entendiendo mientras camina.
Y eso es lo que más me llega de la historia: que la claridad no llega antes de moverte.
Llega mientras te mueves. El queso lo que sea que representaba tu seguridad siempre
se mueve. Y tú decides si te quedas parado o te pones en marcha.